Sí, es obligatorio por ley. Según la instrucción técnica ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), toda instalación de puntos de recarga debe realizarla un instalador electricista autorizado. Este profesional garantiza la seguridad del sistema, emite el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) indispensable para su legalización y asegura que la documentación cumpla con los requisitos exigidos para acceder a las ayudas del actual Plan Auto 2030.
El coste medio de instalar un cargador doméstico en España oscila habitualmente entre los 900 € y los 2.000 €, incluyendo tanto el dispositivo inteligente (Wallbox) como la mano de obra profesional. Según datos de mercado de la patronal AEDIVE y de las principales empresas del sector, el precio final varía en función de los metros de cableado necesarios y de si la instalación se realiza en una vivienda unifamiliar o en un garaje comunitario. Este importe total se puede reducir de forma notable aplicando las deducciones fiscales en el IRPF y las ayudas vigentes del actual Plan Auto 2030.
El tiempo estimado depende de la capacidad de la batería (medida en kWh) y de la potencia contratada del wallbox (medida en kW). Con un punto de recarga doméstico estándar en Corriente Alterna (CA) que funcione a una potencia de 7,4 kW en monofásico, un vehículo con una batería media de 60 kWh tardará unas 8 horas en cargarse por completo (del 0 al 100%). Si dispones de una instalación trifásica a 11 kW o 22 kW, el tiempo se puede reducir de forma notable a un rango de entre 3 y 6 horas. Según la norma internacional IEC 61851 para recarga en Modo 3, estos parámetros aseguran un proceso óptimo y seguro en el entorno residencial.
